Palantir nació en 2003, al calor de la seguridad post-11S, con la ambición de convertir los datos en poder estatal. Dos décadas después, OpenAI irrumpió con una promesa distinta, cuya materia prima, en realidad, es compartida: democratizar la inteligencia artificial y ponerla al servicio del conjunto de la sociedad. Entre ambos modelos se abre hoy una disputa tan silenciosa (cada vez menos) como decisiva.
Del poder de los datos a la economía global: 11 libros de economía para entender el mundo este Sant Jordi
Escrito el 22/04/2026