Málaga vuelve a entrar en ese extraño y reconocible estado, que llega cada año casi sin avisar. De pronto todo gira alrededor del cine. Las conversaciones cambian de tema, los bares se llenan de acreditaciones colgando del cuello, gente moderna y cualquiera puede acabar discutiendo sobre fotografía, montaje o ritmo narrativo mientras espera un cafetito con churros. Durante unos días la ciudad parece vivir una versión ligeramente intensificada de sí misma, como si alguien hubiera subido el contraste de la realidad.
La pequeña primavera de Málaga
Escrito el 02/03/2026