Hubo un tiempo, no hace tanto, en el que agosto terminaba. Parece una obviedad, pero no lo es. Llegaba el último domingo del mes y Málaga empezaba a recogerse. Los turistas volvían a sus casas, los hoteles bajaban un poco el ritmo, determinadas persianas aparecían bajadas y en algunos escaparates quedaba colgado aquel cartel que hoy constituye prácticamente una pieza de arqueología comercial con el «Cerrado por vacaciones».
Cuando Málaga cerraba por vacaciones
Escrito el 30/08/2026