Madrid, abril de 1920. Instalado en la Residencia de Estudiantes, Federico García Lorca (Fuente Vaqueros, 1898-Granada, 1936) toma papel y pluma y, "en tono serio y discreto", también con algo de vehemencia nada disimulada, responde a una carta en la que su padre le insta por enésima vez a regresar a Granada para terminar sus estudios de Derecho. "Tu carta diciéndome que me vaya porque, si no, tú vienes por mí, me ha producido un gran disgusto y una gran inquietud, porque esa actitud tuya revela el estado de un padre al que su hijo hace una travesura imperdonable y el padre lo recoge o para darle dos azotes o meterlo en santa Rita", manuscribe el poeta granadino en la que probablemente sea la misiva más larga, también una de las más elocuentes, de 'No te olvides de escribir'(Akal), epistolario que reúne las cartas, muchas de ellas inéditas, que el autor de 'Bodas de sangre' intercambió con su familia, especialmente sus padres, entre 1910 y 1936.
Lorca, inédito y en zapatillas: "Dejadme las alas en su sitio, que yo os respondo que volaré bien"
Escrito el 06/04/2026