El Gobierno mexicano tiene a Sinaloa, el estado mexicano de la ciudad de Culiacán, en el nivel 4 de peligrosidad, el máximo concebido. En esos parajes convulsos, que ha mitificado hasta convertirlos en un espacio fantasmal donde el tiempo parece detenerse y todos los lugares merecen llamarse igual porque no existe el aquí y el allá, nació hace 42 años el escritor mexicano Eduardo Ruiz Sosa. Atentos a este nombre porque a tres libros excepcionales, ‘Anatomía de la memoria’, ‘Cuántos de los tuyos han muerto’ y ‘El libro de nuestras ausencias’, se une ahora una novela no menos memorable, ‘El paisaje es un grito’ (todas en Candaya, sello barcelonés donde él mismo trabaja como editor). Tres personajes -el Baldor, extraditado sin papeles desde el Otro Lado, junto a una pareja indocumentada- se arrastran por una geografía desolada y laberíntica acarreando el cadáver de un cuarto compañero que ha muerto en la travesía. Y todo ello, con un estilo apabullante, que se desliza de lo descarnado a lo poético y nos dice que el regreso a casa es imposible porque no se puede llamar hogar a ningún sitio. Y junto a esta fantasmagoría, realidades dolorosamente reales como el narcotráfico, las maquilas fronterizas o los complejos mineros canadienses, estrategias económicas para sacar provecho de la pobreza.
Eduardo Ruiz Sosa: "Mirar la realidad del norte de México es como mirar el infierno sin filtro"
Escrito el 04/07/2026