El esperpéntico naufragio de Amaia Montero en Madrid: La Oreja de Van Gogh paga caro haber echado a Leire Martínez

Escrito el 29/05/2026
Pedro del Corral

Es difícil asumirlo, pero ahí va: Amaia Montero jamás debió regresar a La Oreja de Van Gogh. Lo que anoche protagonizó en Madrid resultó, cuánto menos, ojo, esperpéntico. Desafinó a granel, mutilando sin control el brillante cancionero de la banda. Estuvo caótica, insegura, perdida. A veces, reía con alevosía. Otras, callaba sin sentido. Fue tal el despropósito que daba pudor verla en ciertos momentos. No tiene que ser fácil regresar al proyecto que pisoteó en 2007 para emprender su carrera en solitario. Ahora bien, es obsceno liderar así una gira que nació de la traición más sucia posible. No se ha preparado lo suficiente y, claro, a la hora de la verdad, todo se ha desmoronado. Pese al fervor que siguen despertando 20 de enero, Rosas, Cuéntame al oído y Cuídate, el factor nostalgia no puede justificar este disparate vocal. Este jueves, frente a un Movistar Arena en trance, exaltadísimo, Amaia y los suyos firmaron uno de los peores conciertos de La Oreja en 30 años. Hay cosas que el público nunca debería presenciar. Cómo se echa de menos a Leire Martínez.