Esa idea siempre ha animado todos mis libros y la propia dedicación a la escritura. Quienes escribimos somos conscientes de que la literatura es una especie de movimiento constantemente fracasado. Pero en ese fracaso perpetuo el escritor asume que nuestras vidas y experiencias sólo alcanzan a ser asumidas si adoptan la forma de un relato. Me asiste la convicción de que nuestras vidas sólo son comprensibles a través del mecanismo del relato, independientemente de que luego, en ese relato, obviamente haya una intervención que transforma, reinventa, reconfigura y en definitiva genera una realidad paralela a aquella que pretendía narrar con esto. En esa tensión es donde todo se resuelve, bendita tensión.
Ricardo Méndez Salmón: «No sé si somos una cultura exhausta los europeos»
Escrito el 31/01/2026