Siempre hay que volver a Kurt Weill (1900-50), el compositor judío alemán que llevó el cabaret a otro estadio, que entabló un memorable vínculo con Bertolt Brecht, que huyó a Estados Unidos cuando los nazis le comenzaron a tocar las narices y cuyo repertorio, proyectado vía Broadway, llegaría con el tiempo a un espectro de voces amplio y de largo alcance: Frank Sinatra, The Doors, David Bowie, The Young Gods, Ute Lemper, Marianne Faithfull... Y Rufus Wainwright, que siendo un veinteañero quedó prendado de los álbumes que le dedicó la soprano canadiense Teresa Stratas.
Rufus Wainwright reaviva la llama de Kurt Weill en un refinado álbum de homenaje
Escrito el 28/11/2025