El sábado 20 de septiembre de 1986 a las 9.15 de la mañana Francisco Santomé, entonces primer teniente alcalde y concejal de Cultura de Vigo, esperaba en la estación de tren de la ciudad gallega la llegada del ferrocarril Rías Baixas donde habían viajado durante toda la noche desde Madrid el casi centenar de integrantes que componían la granada y selecta representación del movimiento cultural conocido como Movida madrileña, acompañados y liderados por dos políticos: el alcalde de Vigo, Manuel Soto y el presidente de la Comunidad de Madrid, Joaquín Leguina. Se celebraba un hermanamiento entre las movidas viguesa y madrileña –o encuentro entre vanguardias, como prefería decir Soto–, bajo el lema ‘Madrid se escribe con V de Vigo’ «Lo primero que me llamó la atención fue la estatura de Alaska (me la imaginaba más alta) y que todos iban bajando del tren con unas ojeras tremendas, risas y cánticos», recuerda Santomé 40 años después.
Cuando la movida madrileña invadió Vigo: 36 horas de sexo, drogas y rock and roll
Escrito el 25/01/2026