El chileno Antonio Ona 'Muralonas' pasó, casi por casualidad, de ser un grafitero clandestino en Barcelona a ganarse la vida como artista urbano. "Estaba pintando paredes por las calles de Sant Andreu. Una mujer se dirigió a mí. Pensaba que iba a llamarme la atención, pero me dijo que le gustaba lo que hacía y me preguntó si podía pintar la persiana de su comercio".
Entre el muro y el algoritmo: una nueva generación de grafiteros cambia las reglas del arte urbano
Escrito el 15/08/2026