La foto de la portada, en chándal rojo y con el pelo amarillo, captada en el Festival de Glastonbury de 1995, sitúa el marco mental de 'Britpop': proyecta a un Robbie Williams veinteañero y rebelde, que acababa de romper con la 'boy band' Take That y miraba con lujuria a sus amigos de Oasis, tropa e