Es incapaz de olvidarlo. El día que ETA asesinó a Miguel Ángel Blanco, Fernando Aramburu (San Sebastián 1959) aguardaba frente la radio. Corría 1997 y, aunque los primeros ordenadores ya empezaban a andar, muy primitivos aún, la conexión a internet no era buena. Entonces, se pegó a las ondas. Y, dur