Allen Ginsberg: el aullido interminable

Escrito el 07/06/2026
Francisco R. Pastoriza

El fin de la Segunda Guerra Mundial marcó una frontera cronológica para el nacimiento de nuevos conceptos culturales en los Estados Unidos. La vida opulenta, la superación de los traumas de la guerra y la comodidad proporcionada por los electrodomésticos y las nuevas tecnologías, habían puesto el sueño del welfare state al alcance de todos. Pero para algunos este sueño sólo era una pesadilla y trataron de construir otro diferente con el que dar sentido a sus vidas. A finales de la década de los años 40 del siglo pasado un grupo de escritores y artistas norteamericanos integraban lo que el periodista John Clellon Holmes en un artículo publicado en el New York Times en noviembre de 1952 llamó Beat Generation, un movimiento cultural al margen de la oficialidad bendecida por el mercado y los medios de masas. Sus señas de identidad eran el nomadismo y la bohemia como forma de vida, la música de jazz y el arte de vanguardia como inspiración creativa, los alucinógenos como paraísos artificiales y el pluralismo sexual como expresión hedonista. Elaboraron una nueva cultura alternativa a la de los creadores instalados en la comodidad de sus lujosas residencias, sus púlpitos universitarios y sus soportes mediáticos. Su poeta era Allen Ginsberg, cuyo «Aullido» fue el grito desgarrado de denuncia y desesperación de los oprimidos y explotados por la sociedad de consumo: «He visto a las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura…». En 1955 Ginsberg leyó este poema en la Galería Six de San Francisco en un recital que se interpreta como el del nacimiento poético de la Generation. Al año siguiente Ferlingetti lo publicó en la revista City Lights.