Cuando el 14 de mayo de 1919 Joaquín Sorolla llegó a Huelva agotado, envejecido y casi sin fe en el panel con el que tenía que rematar su monumental 'Visión de España', no encontró lo que buscaba. "Las casas son todo moderno, y el puerto no tiene barcos y está todo movimiento parado", le escribió aquel mismo día a Clotilde, su mujer. Las rías eran "espléndidas", pero en ellas "no pasa nada", una condena para un artista que necesitaba atrapar al natural la vida en movimiento. Esa mañana salió en automóvil hacia Ayamonte, Isla Cristina y los pueblos de la costa. Todavía no sabía que, en la frontera del Guadiana, encontraría el episodio final de la obra más ambiciosa y extenuante de su vida. Tenía 56 años. A los 57 sufrió una hemplejia que le impidió volver a coger un pincel. A los 60 años, murió.
"Este viaje es un calvario": así culminó Sorolla su última obra maestra
Escrito el 12/08/2026
Voro Contreras

