Es curioso cómo abril se ha convertido en una promesa literaria. Es el mes en el que se abren ventanas y se agitan deseos. Un sueño de reinicio que Geoffrey Chaucer dejó patente en Los cuentos de Canterbury y que, más tarde, con el mismo afán renovador, Juan Ramón Jiménez y Antonio Machado reivindicaron a través del agua, la luz y el campo. Elizabeth von Arnim, por su parte, lo convirtió en un signo de transformación. Y T. S. Eliot, en la imponente La tierra baldía, ojo, lo elevó a la categoría de huracán emocional. Abril sirve para nombrar ese lugar delicado donde la vida parece empezar de nuevo. Y, anoche, en el Hotel Fénix Gran Meliá de Madrid, algo así sucedió: la fiesta de abril, el suplemento literario de Prensa Ibérica, fue la excusa perfecta para que el mundo editorial se reencontrarse. Hubo confidencias, risas y abrazos. Pero, sobre todo, buena literatura. Quién sabe si, de ahí, ojalá, saldrán nuevos brotes.
Libros bajo la luna de 'abril': la fiesta que sacó la Feria del Retiro para celebrar el pulso del mundo editorial
Escrito el 05/06/2026
Pedro del Corral

