Shakira ha vuelto a Madrid con hambre. Ocho años después de su último concierto, la artista no ha regresado para recrearse en lo que fue ni para pasear sus grandes clásicos. Ha venido a morder. A demostrar que todavía puede tensar un estadio hasta dejarlo sin aire. Todo lo que ha vivido estos años, lo bueno y lo peor, ojo, le han servido de combustible. Y se nota. Hay artistas que administran su leyenda. Shakira, en cambio, está empeñada en seguir agrandándola. Anoche lo hizo con una exhibición descomunal, física y musicalmente afilada, en la que apenas concedió tregua a las 55.000 personas que se plantaron en el Iberdrola Music. Y lo más salvaje es que aquello no fue una despedida ni una fecha aislada. Era sólo el principio: el primero de los 12 conciertos que dará en la capital. La loba aulló. Y su manada enloqueció.
La loba tiene hambre: Shakira devora Madrid en su delirante Disneyland latino
Escrito el 18/09/2026
Pedro del Corral

