En su libro sobre el Barroco italiano, Rudolf Wittkower recordaba que uno de los equívocos más frecuentes sobre la escultura barroca consistía en su predisposición a ser contemplada desde varios ángulos, invitando al espectador a circular alrededor de la obra. Esta perspectiva multifocal -axioma que parecía inmutable- se desvanece ante las piezas de Gian Lorenzo Bernini (1598-1680) quien concibe sus estatuas en profundidad, aunque en verdad están compuestas para un punto de vista único y principal. Son tan «reales -prosigue Wittkower- que parecen respirar el mismo aire que el espectador» por cuanto necesitan el espacio que las rodea, pero a la vez el «clímax de la acción» solamente adquiere su completa razón de ser desde una visión frontal, al modo de la imagen pictórica.
Santa Teresa y los demonios del presente
Escrito el 03/06/2026
José Manuel Sanjuán

