El 13 de agosto de 1990, Benidorm, la meca nacional del turismo kitsch, set de rodaje de glorias del cine español como Paco Martínez Soria, López Vázquez, Pedro Lazaga, el clan de los Ozores y cuna artística de Julio Iglesias, acogió un espectáculo singular —por inédito— y antagónico a los escenarios exquisitos por los que paseó su arte y su leyenda (el Teatro Kírov de San Petersburgo, la Royal Opera House de Londres o el parisino Palais Garnier). La ciudad turística por excelencia tuvo aquella noche el honor de acoger a Rudolf Nureyev, nacido en 1938 en un tren ruso en Irkutsk, antigua URSS, y muerto víctima de sida en 1993 en París, la ciudad en la que se exilió y donde deseó ser enterrado.
La noche en que Nureyev bailó en Benidorm y trajo de cabeza a los promotores: pidió un mayordomo, un masajista y acabar la noche acompañado
Escrito el 04/08/2026
Jorge Fauró

