Es difícil describir lo que Rosalía ha montado en Madrid. No ha sido un concierto al uso. Había tantos estilos, tantas referencias, tantos instrumentos, tantas pulsiones que, pese a la complejidad de digerirlo en 100 minutos, ojo, la conmoción sigue latente. La catedral sonora que ha levantado en el Movistar Arena es única. No hay algo parecido en todo el mundo. Y ella lo sabe. Por ello, con la inteligencia que la caracteriza, tan radical, no ha escatimado en detalles. Hasta un botafumeiro ha desplegado para ilustrar su ascensión. Es la primera vez que presentaba Lux en España. Y, claro, tras la indisposición que sufrió en Milán, su resurrección ha sido gloriosa. En plena Semana Santa. Y con la procesión de las Siete Palabras pateando el centro. Su música bien podría haberla acompañado. Aunque, bueno, dada la sublime Eucaristía que ha protagonizado, la Todopoderosa es ella. Rosalía está hecha de un material pocas veces visto en un escenario.
Rosalía, por dios: una faraónica ofrenda deja a Madrid boquiabierta
Escrito el 30/03/2026
Pedro del Corral

