Las estaciones de servicio de las principales carreteras del país tienen la misma energía que un aeropuerto. Es un cruce de caminos donde convergen personas de toda procedencia, tipología y motivo. Son lugares inspiradores precisamente por compartir con desconocidos un mismo propósito, pero distintos finales. Como en una película, si uno se detiene a observar a los que le rodean, las historias sobre quién son y qué hacen no dejan de surgir a uno y otro lado de la tienda, del poste de cintas y discos, de la carnicería y de la infinita barra hasta arriba de platos tradicionales. A veces, de manera discreta, se sientan personas con grandes misiones, que vienen y van o que transportan objetos que jamás imaginaríamos.
Cómo transportar del Bellas Artes de Valencia al Thyssen diez obras millonarias
Escrito el 25/05/2026
Amparo Soria Andreu

