Eduardo Mendoza (Barcelona, 1943), mirada chispeante, formidable mostacho y tal y cual, atiende desde una cafetería de la zona alta porque, lástima, la pastelería El amigo de los zombis solo existe en 'La intriga del funeral inconveniente' (Seix Barral), la segunda novela que escribe desde que dijo que se retiraba y disparatado reencuentro con ese humor surrealista y alocado que el autor de 'El misterio de la cripta embrujada' reserva para los descabellados casos del detective sin nombre. Pura guasa en forma de demencial intriga que Mendoza compone a partir de un aprendiz de periodista un poco merluzo, un expolicía aficionado al transformismo y una baronesa con mano para los paraísos fiscales.
Eduardo Mendoza: "Soy un bocazas. Como cuando dije que la novela había muerto y me perseguían por la calle con un palo"
Escrito el 13/04/2026
David Morán

